Estando para finalizar la Cuaresma, época de fructificación del Hygrophorus marzuolus y siendo Jueves Santo, un grupo de socios y familiares, miembros de la Asociación Micológica Leonesa «San Jorge» y seguidores todos ellos del Genarin, fueron a hacer su estación penitencial a las empinadas cuestas del pinar de la margen derecha de la autopista del Huerna a la altura del kilómetro 121.
Genarín fue un pellejero pendenciero y vividor, que en una noche del Jueves Santo de hace casi 100 años, murió atropellado por la Bonifacia, primer camión de basuras del Ayuntamiento de León, mientras hacia aguas menores a los pies de la muralla de la ciudad. Pocos años después comenzó a celebrarse tal luctuoso suceso, al principio como una reunión de amigos y posteriormente con una multitudinaria y alborotadora «procesión» pagana que en la noche del jueves de pasión recorre las tranquilas y recogidas calles de la ciudad, dejando a su paso, no un aroma a incienso y santidad, sino un tufo a orujo y limonada que imprime carácter a la celebración.
Para archivosdemicologia no es santo de su devoción el mostrar las cestadas con las setas que pueden recogerse y que consideramos que es de mal gusto, pero hoy, como homenaje al Genarín, vamos a hacerlo. Los papones y paponas que acompañan a las cestas no llevan túnica ni capillo, pero si muestran en sus rostros el cansancio propio de aquél que tantas veces tuvo que agacharse a coger un marzuelo. Todos ellos, excepto los menores, serán recompensados por la noche con una copita de orujo.

