
Y efectivamente así ha sucedido.

Apenas había pasado un mes de la primera y fallida escapada, cuando ayer sábado un nutrido grupo de socios de «San Jorge» evidentemente homo sapiens todos ellos se pusieron en marcha en búsqueda del Hygrophorus marzuolus, precisamente en el mes de marzo como mandan los cánones. El lugar elegido volvió a ser la reserva de Valsemana en un dia de frio y nieve. En poco mas de noventa minutos, y con las fuerzas intactas, se opto por levantar el cerco a la seta e ir a tomar el aperitivo, abundante y variado por cierto, en el acicalado patio de la casa forestal del lugar. Setas, ninguna; pero embutido, tortilla y vino, en abundancia.


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