¡No! No habia sido la quedada a las noon en punto, sino unas horas antes. La razón era repasar las zonas micológicamente aptas que encontrabamos por el camino hasta la entrada al valle del alto Curueño que era nuestro destino final. A algo mas de 1000 metros de altitud el agua caida en las semanas anteriores presagiaba una mañana entretenida, en una jornada en la que se aprovechó que el guarda de la zona estaba de vacaciones para el sur.
A la hora indicada, tres afternoon en punto, el elenco de socios de «San Jorge» puso rumbo al lugar indicado el dia anterior. Se avistaron y en algunos casos se patearon, robledales, pinares, hayedos, riberas y pastizales.
¡No! No encontramos morchellas ni marzuelos por más que lo intentamos. Ni las socorridas setas de San Jorge. Claro que tampoco se hallaron niscalos, aereus,cesareas ni tan siquiera setas de cardo.Tan solo agáricos, macrolepiotas, clorophyllum, coprinos,candidas, geotropas e incluso alguna que otra chivata con los correspondientes edulis. Eso sí…. ¡a un kilómetro!
La verdad de la buena, es que todo se montó para tomar un tentempié en la Ermita de Boinas en donde a la orilla del rio y entre tortillas, embutidos y paté, acompañado de vinillo de la casa, deferencia de vice y secre, terminamos la jornada con el ánimo exultante y la vista puesta en las próximas semanas.


