Previamente, hubo un par de llamadas de teléfono, para programar el recorrido de una salida rápida a los sitios de costumbre. Pero no hubo contestación, con lo cual el viajero, puso rumbo a los sitios de siempre, – uno es como los bueyes viejos, que siempre vuelven a la rodera- y de los que piensan que vale más lo bueno conocido que lo malo por conocer. Pues bien aparecieron unas setas amarillas, con pliegues, que por lo visto son
C. cibarius y unos
boletus, varias
russulas y ¡ sorpresa!… unos huevos fritos- Primero, uno , dos ,tres , etc… Como muestra envío unas fotos por aquello de que una imagen vale más que cien palabras.
Hasta la próxima, Julián.
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