El gurumelo fructifica en terrenos adehesados, frecuentemente entre las jaras, y casi siempre más allá de las alambradas de espino y de las cercas. Las zonas de ladera, en las que no crece casi ni la hierba suelen ser las más productivas. La cutícula es blanquecina en los ejemplares jóvenes, oscureciéndose a medida que van creciendo y dándoles el aire. Las láminas tienen tonos similares, el anillo es muy fugaz, pero la volva de consistencia espesa y muy persistente es característica. El tamaño que adquiere, la carne que toma tonos rosa al corte y el olor a tierra que desprende, la diferencia de la Amanita curtipes que encontramos por León.
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